neko_90: (hamburguesa)
Lidren ([personal profile] neko_90) wrote2008-09-09 12:21 pm

Felicidades Annie :3

¡Felicidades Annie! ([livejournal.com profile] unheartedx ) Te traigo un regalito un poco... digamos pobre, pero mi cerebro no da de más U///U. Pero lo hice con cariño, eso lo juro.

Me pareció que te gustaba la música, por eso el tema de la cosa esta.



Fandom: Original
Palabras: 693

Había esperado ese momento durante años. Años y años de espera y cuando por fin llega el momento, no se lo cree. Porque no siente nada. En realidad, eso no es verdad. En realidad está sintiendo tantas cosas que tiene todos los sentidos saturados.

No tiene ni frío, ni calor. No nota los empujones o pisotones de la gente. No le importan. No oye los gritos y las conversaciones ajenas. Eso no va con ella. Hoy no. Hoy siente nervios, un dolor en el estómago y la sensación de que no podrá apartar los ojos de ese escenario nunca más, a pesar de que aun está vacío. Nunca ha estado en un sitio así y no sabe qué ha de esperar, aunque se lo imagina.

Siempre se lo ha imaginado, ha fantaseado con ese momento, pero en aquellas fantasías no había tanta gente ni estaba tan oscuro. En aquellas fantasías no se sentía como si estuviera a punto de salir volando y con ese dolor de estómago, que tampoco es dolor, porque es más como un aleteo fuerte y vibrante que no cesa.

Pasan los minutos y todo sigue igual. Hay voces y risas y gritos y calor y pisotones. Todo lo que antes no notaba lo está notando ahora, de golpe. Pero aquello no hace otra cosa que confirmarle que realmente está pasando eso, que no es un sueño y que de un momento a otro saldrían ellos y ella los vería. Estaba segura y expectante. Pero a la vez con miedo... ¿Y si no salían?

* * *

Las luces se apagan y con ellas las voces de la gente. Uno, dos, tres segundos de un silencio casi religioso. No parecía que hubiera nadie en aquel grande estadio. Los murmullos poco a poco se van extendiendo. Pero no son más que eso, murmullos, al principio casi imperceptibles, aunque suben un poco de volumen.

Sin embargo, no da tiempo a que los murmullos se conviertan en algo más, porque empiezan a sonar notas. Una detrás de otra. Un bajo. Reconoce las notas. Es aquella canción. Quizá es una casualidad, quizá es el destino. No le importa. De repente, deja de oírse solo el bajo y se oyen luces de todos los colores y se ven todos los instrumentos.

La vibración -el dolor- se va y le inunda la euforia. Todo el mundo salta y grita cantando y al principio se queda quieta, admirando lo que está viendo. El espectáculo. Su sueño. Es de verdad. Y poco a poco, el espíritu del concierto le va inundando y empieza a saltar. No es más que eso, tímidos movimientos. Después, un brazo al aire, moviéndolo al ritmo de la música. Finalmente, algo le inunda, le desborda, y empieza a gritar, a cantar. No lo sabe. Le da igual.

* * *

Media hora, una, dos. No sabe cuánto tiempo ha pasado. No tiene consciencia de ello. Sólo sabe que lo está pasando mejor que en toda su vida, que aquello que había estado esperando es incluso mejor que en el mejor de sus sueños y que no solo es espectáculo, porque un espectáculo no te posee así. No pierdes la noción del tiempo, no te sientes unido a casi medio millón de desconocidos por unas notas y unos cuantos gritos. Sin duda, tiene que ser algo más. Tiene que haber algo más.

Las guitarras dejan de vibrar, el escenario se queda vacío, las luces del escenario se apagan un momento y cuando se vuelven a encender, han perdido su magia. El escenario vuelve a ser una simple plataforma vacía. Pero algo ha cambiado. No en el escenario. No en el recinto. En los asistentes, el público, ella.

La vibración, que se había ido nada más empezar el concierto, vuelve, pero también es diferente. Más calmada, más difusa. Ahora no está en el estómago, está en todo el cuerpo. Le cosquillean hasta los dedos de los pies. Una sensación que calaba hondo. Era la esencia misma del concierto.

Una sensación maravillosa. Una sensación que no quería olvidar en la vida.

Una sensación por la que valía la pena esperar.

Una sensación que quería volver a sentir, costara lo que costara.