#6. Respiración
Con este capítulo empieza una mini saga de dos o tres capítulos, siempre conectados entre sí, pero independientes los unos de los otros.
Aquí os dejo con el nº 6 de mi tabla lemon, Respiración.
La verdad, tuve una idea que me pareció buena, pero no me ha acabado de gustar cómo ha quedado...
***
Las suaves notas de la melodía que sonaba desde algún lugar lejano es lo único que rompe el inquietante silencio que me rodea. El olor a vainilla, lo que me hace preguntarme dónde estoy. Y el tacto de la seda sobre mis ojos me hace darme cuenta de que quizá no debería haber aceptado.
Porque aunque sé que fue de mutuo acuerdo y que Shaoran nunca me haría daño, el sentirme tan indefensa me está empezando a dar miedo.
Se para la música y oigo unos pasos detrás de mí, suaves sonidos encima de la moqueta de la habitación de quién-sabe-donde, que mis oídos captan por estar la habitación en el más absoluto silencio. Y entonces, la música vuelve a empezar.
De repente, noto una respiración en mi cuello. Me hace temblar. Intento girarme para tocar a la persona que está tras de mí, pero ésta me agarra de la cintura antes de que tenga tiempo de girarme. Y algo me dice que es Shaoran antes de que se acerque a mi oído a hablar.
-Si quieres, aún podemos parar. No quiero que te arrepientas de esto.
Con toda la destreza que tengo en ese momento, me giro para quedar frente a él. Quiero tranquilizarlo, asegurarle que no voy a huir, al mismo tiempo que me tranquilizo a mí misma. Pongo mis manos en su rostro y, aprovechando, empiezo a tocarle la cara. Su frente, sus cejas, una de ellas alzada, por cierto, su nariz y su boca. Nunca me había fijado en el pequeño bulto que tenía en el puente de la nariz ni en el tacto que tenían sus mejillas cuando se dejaba crecer la barba un día o dos. O al menos, no me había fijado tanto… Cuando acabo de analizar su cara, dirijo las manos a sus hombros –los cuales aprecio que estaban desnudos– y le digo:
-No me arrepentiré, no te preocupes.
Sus manos, que siguen en mis caderas, me acercan a él, haciendo que nuestros cuerpos queden íntimamente unidos. Me empieza a besar, empezando por la barbilla y acabando en el lóbulo de la oreja. Besos suaves, delicados, ligeros. Besos que me hacen anticipar lo que vendrá después. Entonces noto que una de sus manos me coge la mía, entrelazando nuestros dedos y oigo su voz susurrándome suavemente:
-Entonces, será mejor que empecemos, ¿No?
Yo, sin dudarlo, asiento silenciosamente. Entonces se aparta de mí, privándome de su calor y cercanía, y me lleva de la mano caminando hasta algún lugar que sigue siendo desconocido para mí.
Sigo oyendo la música, cada vez un poco más fuerte. Oigo nuestros pasos y noto su mano agarrada a la mía, tirando de ella. Entonces noto que se para, sin embargo, sigue tirando de mi mano para colocarme en una posición determinada. Se me hace raro, pero supongo que él sabrá lo que se hace.
Sus manos ahora me acarician los brazos, lentamente. Van ascendiendo poco a poco hasta que, finalmente, llegan a mis hombros. Una pequeña presión sobre los mismos me indican que quizás quiere que me siente… Cosa que se ve confirmada cuando, suavemente, me dice:
-Siéntate.
Nada más. Una orden simple y llana, pero dicha de tal manera que, por una razón que desconozco, hace que me derrita por dentro. Obviamente, obedezco, esperando encontrarme un sillón, un sofá… una silla quizá. No sé por qué, pero me sorprendo cuando mi trasero y mis piernas entran en contacto con el colchón de la cama. Automáticamente, mis manos se dirigen a mis costados, y descubren que las sábanas de la cama son muy suaves al contacto… Con una de mis manos, palpo una pequeña zona de la sábana… Lisa, fría y, por algún motivo que no logro definir, me parece que podría definirse como sensual.
Hace un rato que no escucho a Shaoran, así que lo llamo, preocupada. Entonces oigo que traga y que respira hondo, casi como un suspiro. No me responde de inmediato, sin embargo, oigo cómo se mueve. Y sé que se ha arrodillado delante de mí cuando me coge una mano para besármela. Es tan tierno… Sin embargo, parece nervioso. ¿Qué es lo que había pensado hacer? Además… ¿Desde cuándo me había vuelto yo tan receptiva?
Su boca deja de besar mi mano para acercarse a mi cuello y sus manos, a su vez, empiezan a desvestirme. Fue un ataque directo a mis sentidos. Notar sus manos acariciar suavemente mis piernas mientras noto su boca cerca de la mía sin atreverse a besarla es algo muy turbador... Entonces siento la extraña necesidad de tocarlo también, así que apoyo las manos en sus hombros, en su torso… No lo sé, y realmente, no me importa. En poco tiempo, estoy sumida en un sueño del que realmente no quiero despertar.
Sin casi darme cuenta, Shaoran me empuja para ,poco a poco, quedar estirada sobre las sábanas, mientras él sigue en el suelo. Cabe aclarar que a estas alturas ninguna ropa cubre mi cuerpo y que, por lo que había explorado hace un rato, el de Shaoran estaba en las mismas condiciones.
Agitada y confusa, intento quitarme la venda que aún cubre mis ojos, pero unas manos, posiblemente las de Shaoran, me lo impiden. Confusa como estoy, me pregunto qué será lo siguiente que va a hacer… Hasta que noto sus labios sobre mi abdomen. Y empiezo a temerme algo… Y mientras yo hago mis propias figuraciones, su boca va deslizándose hacia abajo, aunque una de sus manos, se ha quedado acariciando mi vientre, tranquilizándome en parte. Distrayendo mi atención.
Y, de acuerdo, no quería creer lo que estaba a punto de hacer, pero creo que ya no puedo negarlo más. Sobre todo si noto cómo su boca, su lengua, a veces me parece notar hasta sus dientes, rozándome de manera tan íntima… en un sitio tan… íntimo.
Nunca, ni en mis sueños eróticos más salvajes -¿Qué? Yo también soy humana y mi inconsciente hace lo que quiere- me habría imaginado a Shaoran y a mí practicando sexo oral… Pero desde luego, la experiencia era agradable.
Es posible que en algún momento de mi vida haya llegado a pensar que éste tipo de… prácticas podían ser vulgares pero ahora mismo… No puedo pensar con la suficiente claridad como para pensar si es vulgar o no. Los únicos sonidos que salen de mi boca son gemidos y únicamente me muevo para removerme en la cama. No puedo hacer nada más y es desesperante.
Aunque eso de que no puedo hacer nada no es del todo verdad… Puedo notar los estragos que Shaoran causa en mi sistema nervioso, en mi cuerpo en general; puedo notar el suave tacto de las sábanas; puedo oír la música, pero al mismo tiempo, oírme a mí respirando agitadamente, gimiendo; puedo notar aun la mano de Shaoran en mi abdomen… acariciándome; puedo sentir un montón de sensaciones que no había sentido jamás, y disfrutar de las que sí que había sentido pero que había obviado por tener los ojos abiertos.
Podía notar, también, que cuando él paraba, para descansar un poco, su respiración era agitada, cálida… Y me producía unos agradables escalofríos.
Entonces empiezo a notar también otra sensación. Una que ya conocía de otras veces. Esa sensación que me agita desde lo más hondo y que hace reaccionar todo mi cuerpo. Esa sensación cuyo responsable siempre es Shaoran. Tengo un espasmo. Y dos. O más, la verdad es que no lo sé, no puedo contarlos. Mi atención y mi capacidad de concentración están perdidas en un mar de sensaciones, en una tormenta dentro de ese mar de dónde no creo que puedan salir en mucho tiempo…
Y entonces… Llega la calma.
***
Muchas gracias por leer. Espero tener alguna cosa más pronto ;)
Besos ♥

no subject
Esperaré leer lo siguiente ^^
no subject
Qué re-lindísimo es el gato de tu avatar! *W*
Un beso ♥
no subject
no subject
*Salta de felicidad cuál heidi*
...
*Se tranquiliza un poco*
Me alegro que te haya gustado :D *O*
Y me alegro de que te hayas parado a decírmelo =D
Un beso :D ♥~
no subject
Te felicito ;)