Primer post quinesob [1.08.08]
I.
Comunidad:
Tabla: Básica
Número: 14. Lugar
Palabras: 1040
Cinco palabras. Quince simples letras habían hecho que cometiera la estupidez más grande de mi corta vida.¿A que no te atreves?
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~El verano se respiraba en el aire y las vacaciones estaban a la vuelta de la esquina. Había sido el último viernes del curso y ahora estábamos de celebración. Unas cuantas cervezas y muchas bromas era lo único que necesitábamos. Bebíamos por el simple hecho de creernos mayores. A algunos, Mick y Jane, creo, porque realmente les gustaba el sabor de la cerveza.
Después de unas cuantas botellas vacías, caímos en la tentación de volver a ser un poco más niños de nuevo. Quizá por efecto del alcohol, quizá porque de verdad éramos unos niños a nuestros diecinueve años. Quién sabe. En ese momento nos transformamos en descarados niños de trece años jugando a la botella por primera vez. Tres chicas y tres chicos. Anne, Nat, Jane, Mick, Aidan y yo mismo. Éramos el grupo perfecto y, con tal nivel de alcohol, nadie supo decir que no.
Entonces, fue mi turno. Cogí la botella y la puse a girar. Daba vueltas y vueltas, parecía no querer parar nunca. Pero poco a poco, el movimiento hipnotizante terminó, señalando al que sería el destinatario de uno de mis besos. Aidan. Un chico de pelo castaño muy oscuro que había sido su mejor amigo en la infancia... ¿Por qué se habían distanciado? Eso no importaba, lo verdaderamente importante era que él era la persona a la que tenía que besar.
Se hizo el silencio repentino mientras la idea del beso y de la persona a la que tenía que besar penetraban en mi mente. Pasaron los segundos... Al final, Jane, con voz sugerente, y rompiendo el silencio, empezó a hablar.
- Venga, Ryan, que no tenemos todo el día.
Y los murmullos -todos aquellos que un reducido grupo de seis personas podía provocar- volvieron. Y empezaron las bromas. Cosa obvia si estás borracho, con tus amigos, tu novia está sentada a tu lado y tienes que besar a un tío. De hecho, me sorprendió que no empezaran antes. Y yo, sin embargo, seguía sin hacer nada. No me movía y no hablaba. No podía apartar la vista de Aidan y él hacía lo mismo conmigo. Y entonces, una voz, la de Mick, creo que fue, llamó mi atención.
- ¿Qué pasa tío? ¿No puedes darle un simple beso a Aidan? ¿Tienes miedo de que te guste?
- No digas idioteces -Creo que esa fue mi voz, pero tampoco estoy demasiado seguro. No estoy demasiado seguro de nada en lo que respecta a ese día- . Tío, me gustan las tías, tengo novia, ¿Recuerdas? ¿Cómo me va a gustar?
Y entonces, habló él. Tenía que ser él, no podía estarse calladito, ni esconder esa media sonrisa divertida ante mi comentario.
- ¿Y a qué esperas, entonces?
- Quizá es que tiene miedo, el pobre -Creo recordar que fue la voz de Nat la que habló en ese momento-. ¿No crees, Annie?
Oí su risa, y quizá esa fue de las cosas que más me molestó. Más incluso que los comentarios de Mick o la sonrisa divertida de Aidan. Era mi chica, al menos podría apoyarme un poco, ¿No? Sería lo normal. Quizá por eso no agradecí su risa ni el hecho de que no me defendiera. De acuerdo, no es que no lo agradeciera, es que me cabreó terriblemente. Estaba a punto de explotar, tan solo faltaba aquel comentario viniendo de aquella persona para acabar de colmar el vaso.
- Venga, Ryan, ¿A que no te atreves?
La neblina en mi mente producida por el alcohol sumado al enfado creciente me impulsaron a levantarme sin siquiera planteármelo. Me acerqué a él, delante de la atónita y atenta mirada de todos. Me agaché delante suyo y me acerqué a su cara. Unos centímetros, no podían ser más que un par de ellos los que me separaban de su boca y de sus ojos. nuestras narices se rozaban. Miré un segundo sus labios y vi que aquella sonrisa había desaparecido. Ahora sus labios estaban entreabiertos en un claro gesto de sorpresa. Perfecto.
- ¿Que no me atrevo, eh? Quizá el que no se atreva eres tú.
Y le besé. Un roce de labios al principio. No debía ser más que eso. Pero algo, no sé exactamente el qué, me impulsó a profundizar aquel beso. Recuerdo que sus manos fueron a la parte de atrás de mi cabeza. Me revolvían un poco el pelo, además de evitar que me apartara. No era más que un movimiento sutil, pero cada vez que lo intentaba, labios, lengua y manos se confabulaban para que me quedara en ese lugar unos segundos más.
Pero entonces el aire empezó a faltar. Y en el momento en el que, por fin, separé mi cuerpo a una distancia prudencial del suyo, le miré a la cara. Tenía los labios mojados, un poco más rojos que antes. Pero no parecía en absoluto perturbado por el beso. Parecía, de hecho, como si no hubiera pasado nada de nada, y eso no podía ser, porque, joder, aquel había sido el mejor beso de mi vida.
Vale, no el mejor, pero sí uno de los mejores.
Y, ahora que lo pensaba... ¿Acababa de besar a Aidan? ¿Y de verdad que estaba pensando seriamente que me había gustado el beso?
Oh, Dios mío.
Esto no puede estar pasando. Evitando quedarme allí demasiado tiempo sin decir nada, volví a mi sitio anterior, al lado de Anne, mientras el resto seguía riendo y Jane tomaba la botella. En ese momento, vi la cerveza que me había estado tomando antes y me di cuenta que, a diferencia de hacía escasos segundos -¿O habían sido minutos?- ya no estaba borracho, o al menos, estaba bastante más lúcido de lo que debería. Lo que le llevaba a recordar lo que acababa de pasar.
Y no sería tan extraña la sensación si al menos lo recordara como un mal momento. Pero aquel no era el caso y era precisamente eso lo que le preocupaba tanto.
Intentando quitarse aquel beso de la memoria, se acabó la cerveza de un trago.
Quizá si se emborrachaba hasta perder el conocimiento, al día siguiente no lo recordaría.
II.
Comunidad:
Tabla: Lemon 1
Fandom: Card Captor Sakura
Claim: Sakura/Shaoran
Número: 8. susurro
Palabras: 622
La ciudad estaba en silencio. Apenas se oían los ruidos de la calle, ya que apenas se había hecho de día. Solo algunos pocos, que tenían alguna cosa que hacer, estaban despiertos, pero no eran suficientes como para quebrar la tranquilidad de toda la ciudad.
Él era uno de estos pocos. No porque tuviera nada que hacer, si no porque se había acostumbrado, desde siempre, a levantarse temprano. Vestido con una camisa un tanto vieja y unos pantalones de pijama, el joven hacía el desayuno en silencio en la cocina. Le gustaba aquella calma matinal y no quería romperla más de lo necesario.
Ella, por el contrario, seguía adormecida plácidamente en la cama deshecha de él. Nunca había sido madrugadora en absoluto, pero algo la había despertado aquella vez. Un aroma… ¿A tortitas? ¿Quién estaría haciendo tortitas a aquellas horas de la mañana? Así que se había quedado pensando en las posibilidades de quién podía ser, sin llegar a pensar en la más obvia –y seguramente, la única– de todas.
Lentamente, se levantó de la cama que casi consideraba suya y buscó al causante de su despertar. Cuando lo encontró cayó en la cuenta y se recriminó internamente. Al parecer, no se había dado cuenta de que estaba allí, así que, aprovechando que en ese momento se encontraba de espaldas a la puerta, se acercó lo más sigilosamente que pudo hasta abrazarlo, rodeándole la cintura por sorpresa.
Supuso que ya sabría que era ella, pero de todas formas, acercó sus labios a la oreja de él y le susurró los buenos días antes de apartarse. Cuando ya se encontraban frente a frente, él le devolvió el saludo con un suave beso. O al menos, había empezado como tal, porque después, a ese beso le siguió otro. Y después, otro más. Una cadena de besos, uno detrás de otro, se iban sucediendo en las bocas de ambos.
Al cabo de los minutos, ella se encontraba sentada en la mesa, con él agarrándole las caderas, acariciando sus músculos. La ropa seguía puesta, pero la temperatura subió de todos modos. Las manos de ella recorrían el cuello y la parte superior de la espalda del chico. Los besos ahora se esparcían por los cuellos de ambos. Algunos incluso llegaban a las orejas, provocando suaves y tímidos gemidos en la boca del receptor.
Ella, por fin, encontró el valor en medio de toda aquella neblina que era su pensamiento y, con rapidez, le quitó la camiseta al chico, que se quedó mirándola anonadado, sin saber qué hacer. Por un momento, solo existía eso, una mirada. Una pausa antes de que aquello ocurriera. Muchas preguntas -¿Estás segura? ¿De verdad? Sabes que aun podemos parar, ¿No?- concentradas en la mirada café de él. Una sola respuesta, la única que importaba realmente –Sí–, estaba reflejada en la mirada esmeralda de ella.
Y entonces, todo se descontroló. Todo, absolutamente todo, había parecido perder el sentido y no importaba no recuperarlo jamás. No era –aun– nada diferente a lo ocurrido hasta ahora –besos, caricias, más besos–, pero ahora ya no había fin, no había por qué parar. Si no fuera por aquel ruido intruso en aquel mundo privado, encima de la mesa de la cocina, que ambos se habían creado.
Al principio, bastaba con ignorarlo. Pero poco a poco, el insistente sonido penetraba más profundamente en sus mentes, deshaciendo aquel ambiente que a ambos les había costado tanto crear. Sin embargo, y a pesar de saber que aquello no iba a pasar –al menos, no esa mañana–, ninguno se dio prisa por acudir a la llamada del teléfono.
Fuera quien fuera quien llamaba, podía esperar unos minutos más, al fin y al cabo, el día acababa de empezar.
Total: 1662
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¡Yay!

no subject
Todas conseguiremos el quinesob! *yo tambn xd sin publicar*
Lo conseguiremos! *emoticón de batalla*
Te veo en el msn xd -en realidad nos estamos viendo ahora mismo Lol! -
Besos ;D
no subject
No me podía ir sin dejarte un cuentito (Aunque luego de lo que acabo de leer, te pediría a ti que me contaras uno) Dale mami Neko, Cuentame un cuento para tu hija perdida de otro continente Katu (:
El primer capítulo de tu original es... Increhible. Me encantó, supera mis espectativas con miles de creces y espero que las musas te ayuden a continuar pronto, que ya tienen una fan ! Yay!
Aunque de lo que llevo leido (Y es que soy asi con los libros y demaces, lo siento) Ya me gusta Ryan. Pero Annie y Aidan me agradaron poco
... Baah seguro después me gustan!
Un beso Neko linda
Katu.-
no subject
Yay! Gracias por leerlo y comentarme :D Me alegro que te gustara ^^
*Tiene una fan* ¡Yay! (?)
Ryan es amor, y ya verás que Aidan también lo es ♥. Annie... Me lo tengo que pensar :P
Intentaré escribir el siguiente en un par de días :P
Un beso enorme :D
*Neko