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El post de hoy para el
quinesob
Jo, quiero leer todos los fics del drabbleton de
vrai_epilogues, pero no puedo, porque tengo que escribir y si leo no pienso en lo que tengo que escribir y... *se aleja refunfuñando sola sobre su mala capacidad de concentración*
Título: Para reconfortarnos
Pairing: James/Dominique
Notas: Querido Fandom, que sepas que eres un incestuso en lo que respecta a intentar hacer a James heterosexual. Con cariño, Neko.
Palabras: 391
Es de noche cuando la ve salir de la casa y acercarse hacia dónde está sentado. Va vestida con una bata y supone que debajo lleva lo que sea que lleve para dormir, no te importa, James. Está sorprendida de verle allí, igual que él, al parecer. A esas horas de la noche, lo normal es estar en la cama. Durmiendo. O no.
Cuando llega a su lado, no se dicen nada. Su pelo rubio refleja la luz de la luna. No saludan. Piensa que sería un poco absurdo, y cuando la mira, ella parece pensar lo mismo, porque se ríen a la vez. La invita a sentarse a su lado con un gesto, pero siguen estando en silencio. Y le extraña, porque ella suele hablar. Bastante. Tirando a mucho. Y le extraña hasta que la oye hablar. Ya decía yo que estaba tardando.
-Es un poco tarde para admirar el paisaje, ¿No crees? Por eso de que no ves el paisaje.
No quiere hablar de por qué está allí a esa hora. Implica cosas que no deberían contarse. Prefiere evitarlo, aunque sea de cobardes. Así que recurre a las bromas (que al fin y al cabo, es algo que se le da bastante bien)
-¿Quieres que te diga la verdad? Pensaba que me había quedado ciego y me había quedado aquí a ver si alguien venía a buscarme.
Forzado y posiblemente sin gracia, pero le vale, porque aunque a ella la respuesta no le guste, no intenta que conteste. El silecio vuelve a aparecer durante unos momentos, permitiéndoles apreciarlo. Entonces se da cuenta de que no sabe qué puede ser lo que haya hecho que ella saliera en busca del refugio del silencio. La duda le corroe y en esos casos tampoco le es posible callarse.
-¿Y tú? Has notado que Albus no se quejaba y has tenido que ver qué pasaba, ¿No?
Pero la pregunta apenas sirve de nada, porque ella tampoco contesta. Al principio, piensa que es porque no quiere hablar. Cuando nota un peso en su hombro, piensa que igual sí que es muy tarde para estar lamentándose.
Lo que James no sabe entonces es que Dominique es una gran actriz (y que su mejor papel fue el de un cuento muggle llamado La bella durmiente), pero les espera un largo mes en La madriguera. Tiene tiempo para descubrirlo.
Título: Piano
Personaje: Kat
Tabla|Prompt: Orquestral|Piano
Palabras: 499
A Kat siempre le ha gustado la música. No un tipo de música o un grupo en concreto, no. La música, así, en genérico. De lo que representa, de lo que puede provocar, de las notas, de las partituras, los instrumentos. No sabe exactamente cuando empezó a amar la música, porque toda su familia está metida en el negocio que se forma a su alrededor, pero si tuviera que escoger un momento, sería, seguramente, el día que fue a su primer concierto de piano.
Tenía ocho años y había ido allí con su padre. Estaba sentada en primera fila, emocionada. Recuerda que cuando entraron a la sala, apenas había gente dentro. Recuerda las mariposas que sintió cuando las luces se apagaron y el telón se abrió, moestrando el piano, solo, apenas iluminado. Recuerda el silencio que se hizo en la sala nada más aparecer el pianista. Ni un suspiro, ni una respiración. Y recuerda lo que sintió cuando los dedos del pianista empezaron a moverse por las teclas, despacio, sin prisa. Cómo la música al principio parecía salir del piano, pero luego pareció estar en toda la sala, en el ambiente, envolviéndola a ella y a cada uno de los asistentes al recital. Y se rindió, cerró los ojos y se abandonó a la música de aquel piano encantado que la estaba hechizando también a ella.
(Cierra los ojos, escucha la canción. Luego, sigue leyendo :))
A pesar de su amor a la música, Kat nunca ha aprendido a tocar un instrumento (no profesionalmente). No cree ser capaz de producir esa magia. Dice que hay que tener un talento especial para ello. Por eso se dedica a enseñar a los demás a amar la música como la ama ella. Y es posible que ese amor por la música que siente haga que los demás intenten amarla también. Porque ven como ella siente la música y quieren sentirla igual, quieren sentirse igual que ella al escuchar una canción.
(Espera un momento. Para. Respira. Escucha ¿Ya? Entonces puedes seguir)
Pero Kat no es perfecta, como algunos puedan empezar a pensar. Nadie dijo que lo fuera. Kat ama a la música, pero quiere que los demás la amen también. A pesar de que algunos la consideren un poco pesada. Aunque algunos la consideren muy pesada, de hecho. Porque con sus alumnos es buena profesora, pero para aquellos que no son sus alumnos o aquellos que no la comprenden, no es más que una chica que está obsesionada. Porque no la entienden. Y a ella no le importaba, porque si aquellas personas no entendían la música tampoco la entenderían jamás.
Kat es desconfiada. Porque Kat era confiada hasta que llegó alguien a quien sería capaz de querer más que a la música, más que a nada en el mundo. Alguien con quien compartió charlas, cafés, tardes, películas, sofá, cama, música y corazón. Pero era alguien que no quería compartir tanto. Alguien que la abandonó cuando era demasiado tarde. Alguien que la hiró en lo más profundo. Pero eso es algo que nadie sabe y que ni siquiera la música ha podido curar.
Gracias por las canciones de piano :3 ♥
7274 / 20000 words. 36% done!
Título: Para reconfortarnos
Pairing: James/Dominique
Notas: Querido Fandom, que sepas que eres un incestuso en lo que respecta a intentar hacer a James heterosexual. Con cariño, Neko.
Palabras: 391
Es de noche cuando la ve salir de la casa y acercarse hacia dónde está sentado. Va vestida con una bata y supone que debajo lleva lo que sea que lleve para dormir, no te importa, James. Está sorprendida de verle allí, igual que él, al parecer. A esas horas de la noche, lo normal es estar en la cama. Durmiendo. O no.
Cuando llega a su lado, no se dicen nada. Su pelo rubio refleja la luz de la luna. No saludan. Piensa que sería un poco absurdo, y cuando la mira, ella parece pensar lo mismo, porque se ríen a la vez. La invita a sentarse a su lado con un gesto, pero siguen estando en silencio. Y le extraña, porque ella suele hablar. Bastante. Tirando a mucho. Y le extraña hasta que la oye hablar. Ya decía yo que estaba tardando.
-Es un poco tarde para admirar el paisaje, ¿No crees? Por eso de que no ves el paisaje.
No quiere hablar de por qué está allí a esa hora. Implica cosas que no deberían contarse. Prefiere evitarlo, aunque sea de cobardes. Así que recurre a las bromas (que al fin y al cabo, es algo que se le da bastante bien)
-¿Quieres que te diga la verdad? Pensaba que me había quedado ciego y me había quedado aquí a ver si alguien venía a buscarme.
Forzado y posiblemente sin gracia, pero le vale, porque aunque a ella la respuesta no le guste, no intenta que conteste. El silecio vuelve a aparecer durante unos momentos, permitiéndoles apreciarlo. Entonces se da cuenta de que no sabe qué puede ser lo que haya hecho que ella saliera en busca del refugio del silencio. La duda le corroe y en esos casos tampoco le es posible callarse.
-¿Y tú? Has notado que Albus no se quejaba y has tenido que ver qué pasaba, ¿No?
Pero la pregunta apenas sirve de nada, porque ella tampoco contesta. Al principio, piensa que es porque no quiere hablar. Cuando nota un peso en su hombro, piensa que igual sí que es muy tarde para estar lamentándose.
Lo que James no sabe entonces es que Dominique es una gran actriz (y que su mejor papel fue el de un cuento muggle llamado La bella durmiente), pero les espera un largo mes en La madriguera. Tiene tiempo para descubrirlo.
Título: Piano
Personaje: Kat
Tabla|Prompt: Orquestral|Piano
Palabras: 499
A Kat siempre le ha gustado la música. No un tipo de música o un grupo en concreto, no. La música, así, en genérico. De lo que representa, de lo que puede provocar, de las notas, de las partituras, los instrumentos. No sabe exactamente cuando empezó a amar la música, porque toda su familia está metida en el negocio que se forma a su alrededor, pero si tuviera que escoger un momento, sería, seguramente, el día que fue a su primer concierto de piano.
Tenía ocho años y había ido allí con su padre. Estaba sentada en primera fila, emocionada. Recuerda que cuando entraron a la sala, apenas había gente dentro. Recuerda las mariposas que sintió cuando las luces se apagaron y el telón se abrió, moestrando el piano, solo, apenas iluminado. Recuerda el silencio que se hizo en la sala nada más aparecer el pianista. Ni un suspiro, ni una respiración. Y recuerda lo que sintió cuando los dedos del pianista empezaron a moverse por las teclas, despacio, sin prisa. Cómo la música al principio parecía salir del piano, pero luego pareció estar en toda la sala, en el ambiente, envolviéndola a ella y a cada uno de los asistentes al recital. Y se rindió, cerró los ojos y se abandonó a la música de aquel piano encantado que la estaba hechizando también a ella.
(Cierra los ojos, escucha la canción. Luego, sigue leyendo :))
A pesar de su amor a la música, Kat nunca ha aprendido a tocar un instrumento (no profesionalmente). No cree ser capaz de producir esa magia. Dice que hay que tener un talento especial para ello. Por eso se dedica a enseñar a los demás a amar la música como la ama ella. Y es posible que ese amor por la música que siente haga que los demás intenten amarla también. Porque ven como ella siente la música y quieren sentirla igual, quieren sentirse igual que ella al escuchar una canción.
(Espera un momento. Para. Respira. Escucha ¿Ya? Entonces puedes seguir)
Pero Kat no es perfecta, como algunos puedan empezar a pensar. Nadie dijo que lo fuera. Kat ama a la música, pero quiere que los demás la amen también. A pesar de que algunos la consideren un poco pesada. Aunque algunos la consideren muy pesada, de hecho. Porque con sus alumnos es buena profesora, pero para aquellos que no son sus alumnos o aquellos que no la comprenden, no es más que una chica que está obsesionada. Porque no la entienden. Y a ella no le importaba, porque si aquellas personas no entendían la música tampoco la entenderían jamás.
Kat es desconfiada. Porque Kat era confiada hasta que llegó alguien a quien sería capaz de querer más que a la música, más que a nada en el mundo. Alguien con quien compartió charlas, cafés, tardes, películas, sofá, cama, música y corazón. Pero era alguien que no quería compartir tanto. Alguien que la abandonó cuando era demasiado tarde. Alguien que la hiró en lo más profundo. Pero eso es algo que nadie sabe y que ni siquiera la música ha podido curar.
Gracias por las canciones de piano :3 ♥

no subject
De verdad, aquà sà deberÃa poner un enorme omemegé. Qué preciosidad de viñeta sobre la música, y las composiciones de piano han sido muy bonitas, muy acordes con lo que has escrito. Porque es profundo y tierno, tranquilo, suave, que entra y sale del corazón. Todo con ese ritmo pausado pero desbordante.
El James/Dominique ya te lo he comentado en la comu, me gusta mucho también :)
*Mira por la mirilla*
Jo, muchas gracias por la bienvenida. Has dejado el primer coment en mi churnal. YAY! *le regala piruletas y chocolates*
Es guayisimo saber que si tengo algun problema puedo hablar con alguien :D Además del Dangel porque, en fin, es tan OBVIO y tierno y me muero cada vez que los veo y... eso.
Y no me molesta PARA NADA que hayas entrado, en absoluto :D